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Invertir o no en proyectos de bioconstrucción

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Pedro Valdés, CEO de Escala, compartió que la inversión de un proyecto de este tipo es muy variable. Sin embargo, aunque la disciplina exige incluir tecnologías que podrían causar un aumento en los costos iniciales de hasta un 15%, ofrece beneficios muy importantes en la parte operativa.

Digamos que el consumo de energía se reduce en general, más o menos un 5% y el retorno de inversión pasa de 15 a solo cinco años”.

¿Vale la pena la inversión? Para el empresario, la respuesta es sí, sobre todo si se trata de una obra que se continuará manejando, donde el costo operativo toma un peso mucho más importante, sobre todo en la inversión inicial. “Una de las preguntas que le hacíamos a nuestros clientes era si querían un proyecto sustentable y lo primero que preguntaban era: cuánto más va a costarme. Ahora, mejor, presentamos el escenario completo, no solamente de la inversión inicial, sino también los beneficios que tendrían en la parte operativa” explica.

Otro factor importante a tener en cuenta si se piensa invertir en una obra de este tipo es el plus que le agrega contar con certificaciones ASG (criterios ambientales, sociales y de gobernanza) o LEED.

“Algunos fondos internacionales están poniendo como condición que se cumpla con estos criterios, entonces ahora ese es un gran plus para nuestros clientes”.

Bioconstrucción: Construcción sostenible y adaptable

La construcción y el uso de edificios es responsable de casi el 40% de las emisiones de CO2 y del 35% del consumo de la energía en el mundo, detalla la institución bancaria.

Para BBVA, un edificio sostenible es un edificio mejor construido porque es más rentable, eficiente y duradero. Incluso, asume criterios de neuroarquitectura, como colores, altura de los techos, iluminación, distribución, etc. para diseñar viviendas y oficinas emocionalmente estimulantes y acogedoras, que favorezcan la comunicación, el sosiego o la productividad.

“Puede también apoyarse de la sociología, por ejemplo, al diseñar distribuciones flexibles que se adapten a nuevas necesidades, como las de dos familias que comparten espacio doméstico o de profesionales que teletrabajan en casa”.

Por: Juan Rangel

Este es un fragmento del artículo “Bioconstrucción, una inversión necesaria para el planeta” de la edición 133 https://inmobiliare.com/inmobiliare-133/